La caída del comunismo significó un gran cambio en gran parte del continente europeo, pues involucró el derribo de un estilo de vida y movimiento económico que se convirtió en algo "nuevo": el capitalismo.
El primer punto que representó el final del bloque comunista, al menos dentro de este lado del mundo, fue la caída del Muro de Berlín, donde terminó la represión entre la misma Alemania y de sus habitantes.
Por otra parte, existió un importante fin de ideologías, donde la población ya no estaba sometida a un cierto tipo de pensamiento ideológico, sino que comenzó a existir una gran libertad de pensamiento y los individuos podían seguir e integrarse a otros grupos sociales con los que se sintieran identificados sin miedo a que fueran lastimados o torturados de cualquier forma.
Finalmente, este cambio también simbolizó una gran ventaja a Rusia, el antiguo país soviético, pues la entrada al capitalismo y su excelente administración provocó que Moscú entrara como un nuevo centro mundial a la par que Washington y Beijing.
En conclusión, la caída del comunismo terminó siendo un movimiento que, obligatoriamente, hizo que Europa se reorganizara, si no fue en 360 grados, al menos sí lo fue en 180 y que, sin duda, y en mi opinión personal, mejoró el estilo de vidas de todos.
Roldán, Blas. (2018). Apuntes de clase, en Hombre y Mundo Contemporáneo. Guadalajara: UP Campus Guadalajara.
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